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 Espíritu Emprendedor

14 de Junio de 2012 • 19:23hs  •  actualizado 19:36hs

Gloria Ayala Person

Gloria Ayala Person
Foto: Terra

Econ. Gloria Ayala Person

Tía Meche ha trabajado toda su vida como modista, su trabajo le ha reportado un ingreso moderado pero constante, con los años creció su clientela y contrató a 2 ayudantes de costura. Sin embargo, dudo que ella alguna vez se haya considerado empresaria, de hecho quizás no se lo planteó jamás.

Lo cierto es que ella no se inscribió en el Registro de Contribuyentes, no entrega factura cuando cobra por su servicio, tampoco ha inscripto a sus colaboradoras en el Seguro Social, ni les reconoce beneficios laborales. Tía Meche simplemente trabaja para lograr un ingreso de supervivencia, por lo que cuando cobra asume que ese dinero lo puede gastar para comprar verduras o pagar la cuota del colegio de sus hijos. Acaso está mal?, no, pero indudablemente esta falta de consciencia empresaria, le perjudica a ella y a su entorno. Ni ella ha crecido en la medida de su esfuerzo y los demás (colaboradores, clientes y proveedores) no reciben las ventajas económicas del valor que ella puede aportar.

Un sistema de gestión y herramientas que permitan crear valor económico, implica establecer una meta y definir el proceso con el cual se logrará alcanzar el objetivo. A simple vista parecería que a mi tía no le conviene formalizar su servicio, pues tendría costos que hoy no asume, como impuestos y cargas sociales. Lo que ella no logra ver, es que esa falta de formalidad le impide:

* Acceder a créditos con plazos y tasas de interés acordes a sus necesidades de desarrollo, como nuevas y modernas máquinas, un local adecuado para el desarrollo de su actividad, etc;

* Ofrecer sus servicios a empresas, por ejemplo para la confección de uniformes, estando siempre sujeta a actuar a través de intermediarios que usualmente son quienes llevan la mayor parte de las ganancias;

* Contar con colaboradores a largo plazo. Como las personas buscan mejores opciones laborales, enseguida se percatan de que con mi tía no podrán desarrollarse y cualquier otra oferta les resulta atractiva, por lo que ella constantemente se encuentra rechazando trabajos pues no cuenta con ayudantes calificados cuando más los necesita;

* Observar que para crecer y ganar más dinero, no es suficiente conocer sobre costura, sino que también precisa desarrollar áreas relacionadas a finanzas, marketing, liderazgo y otras propias de la gestión de un negocio.

Innovador, emprendedor y empresa

Cuando hable con mi tía sobre éste artículo, ella se río y me dijo que ella nunca fue emprendedora. Me extraño su afirmación, pues desde pequeña la vi trabajadora y habilidosa, rodeada de clientes fieles que apreciaban su servicio y consideraban sus precios adecuados. Seguimos charlando y me percaté de dos cosas:

* La errónea idea de que ser emprendedor implica generar ideas creativas o de innovación,

* La visión negativa de la profesión "empresario", quizás por el desconocimiento sobre el nivel de conocimiento y de riesgos que debe asumir para lograr éxito en los negocios.

Eso me llamó la atención, así que amplié mi campo de curiosidad y empecé a preguntar a varias personas sobre su nivel de confianza hacia el empresario. La respuesta unánime fue que consideran que un empresario puede ser exitoso económicamente a causa de "buena suerte" o por corrupto (lograr cerrar negocios pagando costos indebidos). Nadie me respondió que el esfuerzo, capacitación, tenacidad, perseverancia y dedicación son la base para alcanzar el éxito empresarial. De golpe me resultó claro que el convertirse en empresario no es considerado como deseable o como una profesión de alta estima en nuestra sociedad y eso me parece muy grave, especialmente en una región donde no se crean suficientes empleos anualmente para que todos los jóvenes consigan un trabajo estable.

Sin duda la academia (desde la escuela hasta las universidades) serán claves en el desarrollo del emprendedor, pues se precisa de mayor investigación y desarrollo para mejorar los sistemas de gestión y generar nuevas opciones en plataformas tecnológicas. Necesitamos crear riqueza y distribuirla más equitativamente, eso implica que debemos ser más activos en la creación de valor en nuestras economías, empoderar a los jóvenes para que se atrevan a establecer nuevas empresas. Sus emprendimientos de manera formal no solo los pueden volver exitosos económicamente, sino que podría dar lugar a una transformación cultural, debido a que para animarse a emprender se precisa fortalecer la autoestima y confianza en sí mismos.

Una cosa es clara, no se puede tener un negocio nuevo sin un empresario, y el espíritu empresarial es algo personal. Una buena idea puede morir sin un buen empresario, en cambio un buen empresario siempre logra transformar las ideas para convertirlas en algo mejor.

Los inventores o innovadores crean algo por primera vez. Los emprendedores son quienes crean valor a través de un proceso de exploración, identificación y aprovechamiento de una oportunidad. Los empresarios aportan recursos económicos y técnicos (de gestión) de forma a crear valor. El espíritu empresarial añade el "seguir adelante" para crear valor económico de manera sustentable; se trata de la comercialización de productos o servicios con fines de lucro, asumiendo un riesgo controlado a través de una estrategia mediante la cual se logrará alcanzar el éxito.

Se puede identificar a un emprendedor por la voluntad de crear y aprovechar oportunidades, el deseo de convertirse en su propio jefe, el sentido de espíritu empresarial, flexibilidad para adaptarse a las circunstancias del mercado, tenacidad para el logro de objetivos, una extraordinaria autoconfianza, suficiente autocrítica constructiva y la búsqueda constante del éxito. Creo firmemente en la capacidad de desarrollo de nuestros países a través del emprendedorismo, la gran masa laboral concentrada en las micro, pequeñas y medianas empresas así lo demuestra.

Se pueden encontrar características visibles en una persona con estrategia ganadora, algunas se pueden aprender mediante la experiencia, otras se deben descubrir en uno mismo. El espíritu empresarial es algo innato y personal, así como cada uno de nosotros es individual, único e irrepetible, por lo que somos capaces de conseguir resultados extraordinarios.

Debemos aprender a valorar la creación de riqueza, pues tenemos derecho a alcanzar todos una mejor calidad de vida y para ello la gestión de personas que confían en que el trabajo digno es la mejor manera de lograrlo, es fundamental y debe ser apoyada por todos. Sigamos Hablando de Dinero, así aprendemos a manejarlo mejor.

Econ. Gloria Ayala Person

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