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 Íñigo Noriega Laso, pionero de los millonarios en México

18 de Junio de 2012 • 07:35hs  •  actualizado 27 de Junio de 2012 • 11:18hs

Beatriz Pérez

Ciudad de México.- Fue a finales del siglo XIX y principios del XX que en México comenzaron a amasarse las primeras fortunas millonarias en el país.

Según el escritor José Martínez, autor de "Los secretos del hombre más rico del mundo, Carlos Slim", en esa época había 44 fortunas que superaban el millón de pesos, pero ninguna de un mexicano.

Entre los hombres más ricos del país estaba el inmigrante español de origen asturiano Íñigo Noriega Laso, comerciante en torno al cual se creó toda una leyenda por el éxito de sus negocios, al grado de necesitar de un pequeño ejército privado para cuidar sus propiedades.

Como muchos hombres ricos, tuvo una relación cercana con hombres poderosos. En el caso de Noriega Laso, fue el mismo Porfirio Díaz quien lo apoyó para lograr varios negocios.

Conquistando América

Según el sitio VivirAsturias.com, quienes a su vez citan el Archivo de Indianos de Colombres, Íñigo Noriega llegó a México el 30 de noviembre de 1868 a la edad de 15 años, para trabajar en la tienda La Mariscala, propiedad de su tío.

A los 18, logra independizarse con los pequeños ahorros realizados en tres años y comienza un negocio propio adquiriendo el local "El Borrego".

Según la columna publicada en el Diario La Nueva España por Ignacio Gracia Noriega, periodista español y descendiente de Noriega Laso, gracias a "El Borrego" se originó la leyenda de que el empresario de origen asturiano logra conocer al presidente Porfirio Díaz.

La anécdota cuenta que tras emitirse una orden que obligaba a las cantinas a cerrar sus puertas a media noche, Íñigo Noriega Laso mandó quitar las puertas de "El Borrego", para que nunca pudieran ser cerradas. La acción llamó la atención de Porfirio Díaz, quien mandó traer al español para reconocer su ingenio y a exhortarlo a no desperdiciar su ingenio vendiendo pulque.

Poder y negocios

Sin embargo, Ignacio Gracia Noriega explica que en realidad Noriega Laso fue presentado a Porfirio Díaz por Juan Llamedo, empresario asturiano.

De la amistad que surgió entre Porfirio Díaz e Íñigo Noriega Laso surgió la concesión por el plazo máximo de 90 años para desecar la laguna de Chalco para fundar después la hacienda Xico y donde mandó levantar un palacio sobre las ruinas de otro que había pertenecido a Hernán Cortés. La primera cosecha de maíz de Xico le produjo una ganancia de un millón de pesos.

Los años dorados

Gracias a su relación con Porfirio Díaz también obtuvo la concesión para construir el ferrocarril de Xico y Riofrío a San Rafael, que conectaba sus haciendas con las ciudades de México y Puebla, y es el que aparece en la película "Que viva México", de S. M. Eisenstein.

Llegó a poseer las haciendas de Asunción, La Covadonga, Zoquiapan, Chalco, Riofrío, Venta Nueva y La Sauteña en Tamaulipas. Para cuidar todas estas posesiones, formó una tropa de 250 hombres armados con carabinas 30-30.

También llegó a poseer la Compañía Industrial de Hilados y Tejidos y Pintados San Antonio Abad, ingenios de azúcar en Morelos, así como la anónima Compañía Minera y Beneficiadora de Metales de Tlalchichilpa y Anexas, en la que trabajó Emiliano Zapata, al que otra leyenda atribuye que solía sostener el estribo de Noriega Laso cuando éste visitaba la mina y donde años después el jefe revolucionario estableció su cuartel general.

La Revolución

En 1913 tras estallar la Revolución Mexicana, fue desterrado y sus propiedades fueron expropiadas, por lo que tuvo que asentarse en Nueva York arruinado, no sin regresar insistentemente a México reclamando sus propiedades sin éxito alguno.

Aunque uno de sus sueños era pasar los últimos días de su vida en un palacio que construyó en su ciudad nata al que nombró "Quinta Guadalupe", nunca pudo hacerlo y murió en suelo mexicano en 1920.

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