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 El BCE condiciona su intervención, frustra expectativas y hunde las bolsas

02 de Agosto de 2012 • 11:47hs  •  actualizado 12:10hs

Mercados resienten crisis financiera

Mercados resienten crisis financiera
Foto: Archivo

El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, condicionó el jueves la intervención de la entidad para frenar la presión de los mercados sobre países como España e Italia a que los gobiernos pidan formalmente ayuda, lo que hundió las Bolsas y disparó la prima de riesgo.

Draghi recordó en una conferencia de prensa que los países en dificultades deben pedir ayuda al Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) y al futuro Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) para intervenir en el mercado de la deuda.

A cambio, los países europeos en dificultades se tendrán que comprometer a proseguir sus esfuerzos de saneamiento fiscal y reformas estructurales, lo que lleva su tiempo.

"La política monetaria no puede todo y menos compensar la falta de acción de los políticos", advirtió Draghi, en lo que parece un cambio de actitud con respecto a la semana pasada cuando anunció que el BCE haría todo lo posible para frenar la crisis.

No obstante, Draghi consideró "inaceptables" las tasas que pagan Italia y España para financiarse y dejó abierta la puerta a que el BCE realice "operaciones en el mercado abierto de una dimensión adecuada para alcanzar su objetivo", aunque para ello habrá que perfilar en las "próximas semanas" los detalles.

La falta de anuncios concretos hundió a las bolsas europeas, en particular a las de Madrid y Milán, que perdieron el 5,16% y 4,64%, respectivamente.

Asimismo, los tipos de interés para los bonos a 10 años de Italia superaron el 6% y los de España el 7%, tras la rueda de prensa de Draghi.

En Madrid, los jefes de gobierno de España e Italia, Mariano Rajoy y Mario Monti, rechazaron hablar de un "rescate" de sus países, aunque examinarán la modalidad de una ayuda europea.

"Medidas como un 'bail out' (rescate) no va a haber, pero medidas de acompañamiento para evitar primas de riesgo excesivas (...), las tendremos que analizar", afirmó Monti en una conferencia de prensa conjunta con Rajoy.

"Vamos a ver cuáles son esas medidas", agregó el jefe del ejecutivo español, que se negó a responder a preguntas sobre una eventual petición de rescate por parte de su país.

Ambos países han realizado importantes recortes presupuestarios, por lo que, según analistas, un rescate condicionado no haría más que agravar la austeridad en medio de la recesión y el desempleo, en particular en España, donde afecta a un cuarto de la población, y del creciente descontento social.

Hasta el propio Fondo Monetario Internacional (FMI) presionó al BCE para que adopte más medidas de impulso para la debilitada economía de la zona euro, luego de que Draghi sepultara las esperanzas de una acción inmediata.

Aunque el FMI reconoció que la política monetaria no resolverá todos los males que aquejan a la eurozona, considera que "más políticas de flexibilización y medidas de impulso no convencionales aliviarían las tensiones mientras se implementan otras políticas que surtan efecto".

Draghi excluyó también la posibilidad de otorgar una licencia bancaria al FEEF o al MEDE, como pretendía el presidente francés, François Hollande, para que esos fondos puedan comprar deuda pública con el respaldo del BCE.

"Su estructura actual no lo permite", zanjó.

Draghi reiteró no obstante el compromiso unánime de los 23 miembros del consejo de gobernadores de "hacer todo" lo posible para proteger la zona euro, al igual que había dicho la semana pasada en Londres y que hicieron pensar en una intervención contundente del BCE esta semana.

No obstante, uno de los miembros del consejo de gobernadores se pronunció contra la posibilidad de reactivar el programa de compra de deuda pública en el mercado secundario, adoptado en mayo de 2010 pero que lleva paralizado cuatro meses, declaró el vicepresidente de la entidad Vitor Constancio, sin dar nombres.

Hasta ahora, el Bundesbank, el banco central alemán, se ha opuesto a dicho programa.

Pese al recrudecimiento de la crisis y a la cada vez más posible salida de Grecia de la zona euro, Draghi ha recordado el carácter "irreversible" del euro y la "inutilidad" de que se apueste contra la moneda única, que volvió a caer ante el billete verde a 1,2147 dólares contra 1,2223 el miércoles.

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